1. No tema embarcarse en proyectos profesiones que sean originales,
siempre que sean únicos y generen ingresos, claro. Recuerden el Club de
los Negocios Raros fundado por G.K. Chesterton. Sigue vigente y siempre
está abierto a nuevas incorporaciones.
2. La confianza siempre es rentable. Es una fuente de ahorro de
tiempo y dinero. Es limpia y renovable. Abundante y disponible.
Inagotable. Un sostén sostenible, vamos.
3. Aprenda a nadar fuera del banco de peces. Cuando unos hagan zig,
usted haga zag. Existe un recurso creativo, que es intentar lo contario
de la realidad vigente, como asegura Jorge Wagensberg. Además, si no
está preparado para equivocarse, no se le ocurrirá nada original. Y su
vida será un muermo.
4. Vocación + tensión = salud + bienestar mental. Esta ecuación no
necesita aclaraciones. Es simple y transparente. Detecte su vocación,
localice su llamada y ponga toda su energía en ella. Verá que el
esfuerzo no cansa. Y los resultados serán sorprendentes.
5. Estamos para los demás. No le dé más vueltas. Ante todo para
aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad; pero
también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía
(Albert Einstein dixit).
6. No se haga trampas cuando juegue al solitario: no es sano ni
prudente. Aplíquese el famoso Teorema de Watson: La sinceridad propia de
un individuo movido por su vocación es inversamente proporcional a la
capacidad de autoengaño de un profesional cualificado a medida que
acumula trienios.
7. Siempre hay motivos para mantener la esperanza. La esperanza es
uno de los principales bienes del alma. Localice sus emblemas. Son
múltiples y variados. Y ¡sígalos!
8. Haga lo que le gusta y se le dé bien. Le facilitará "estar en la
zona", lugar y momento donde nos volvemos decididos y entregados.
Vivimos el momento. Nos perdemos en la experiencia y damos lo máximo de
nosotros mismos. De esto saben mucho Ken Robinson y Santiago Álvarez de
Mon.
9. Aunque tenga miedo, hágalo. Determinación y coraje. Es mejor
desfallecer en el empeño y sucumbir en empresas de altos vuelos (magnis
tamen excidit ausis) que consumirnos en la quietud de la duda. Pase a la
acción. ¡Vamos!
10. Para ser grande, sea entero. Nada más que añadir a la Oda de
Fernando Pessoa. Debemos valorar a los hombres por los esfuerzos que
hacen para conseguir cosas grandes y, sobre todo, buenas para los demás.
11. Sea agradecido. El ingrato es pariente del irresponsable en su
actitud ante la vida. No olvide que dependemos de la ayuda de otras
personas. ¡Viva la cooperación!
12. Nuestro destino será el que nos merezcamos. Fuera excusas.
Salgamos del valle de las lamentaciones, que ya somos mayorcitos y
¡adelante!
"Tribulaciones de un directivo en paro" de Miguel Angel Aguirre Borrallo
Fuente: cincodias.com
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